martes, 8 de septiembre de 2009

Parque Cultural Movimiento Estudiantil del 68



Inician los trabajos del Parque Cultural Movimiento Estudiantil del 68


Integrates de La Brigada del 68 visitaron ayer el sitio donde se realizará el parque, y en el cual trabajan a marchas forzadas empleados del ayuntamiento para que el espacio se inaugure el mes entrante n Fotos José Castañares MARTIN HERNANDEZ ALCANTARA

La memoria tendrá domicilio conocido en la ciudad de Puebla. El día 2 de octubre abonará aquí una razón más para ser recordado, pero no solamente por el baño de sangre en el que se cebaron Díaz Ordaz y compañía, sino porque se creará con el nombre de esa fecha trágica un espacio destinado al esparcimiento y la convivencia comunitaria: el Parque Cultural Movimiento Estudiantil del 68.
Personal del ayuntamiento trabaja a marchas forzadas para que el parque esté listo en tres semanas, pues sus promotores, los integrantes de La Brigada del 68, quieren que al menos la primera parte del proyecto quede lista y al servicio de la gente el 2 de octubre del año que corre.
El parque estará ubicado en la 14 Oriente, esquina con 24 Sur, en los linderos de la colonia Humboltd y el antiguo barrio de Xonaca. A unos pasos de al Facultad de Lenguas de la Universidad Autónoma de Puebla, la máxima casa de estudios en la entidad que aportó centenas de muchachos al movimiento estudiantil que tuvo el sueño de cambiar radicalmente a la nación.
“Queremos que la consigna ‘2 de octubre no se olvida’ se haga más efectiva que nunca. No es un capricho, ni un asunto de la nostalgia como algunos reaccionarios han querido verlo o hacer pasar. Es un asunto serio, queremos decir que hubo un movimiento gracias al cual México cambió, que mucha gente ofrendó su vida por la democracia del país y que es justo recordar que los avances, pocos o muchos, que se han tenido en México, son resultado de una historia permanente de lucha del pueblo mexicano”, explicó ayer por la mañana Armando Domínguez Márquez, uno de los integrantes de La Brigada del 68.
No hay que el olvidar que este espacio, el del Parque Cultural Movimiento Estudiantil del 68, fue ganado tras una ardua batalla contra la tradición del olvido, o de la simulación de olvidar el pasado, que caracteriza a las cúpulas de la derecha, que siempre esgrimen el pretexto de no resucitar discordias añejas y dejar todo en el pretérito para no alterar el presente.

Lucha por la memoria

En efecto: el año pasado, La Brigada del 68 emprendió una intensa campaña para conmemorar las cuatro primeras décadas del movimiento estudiantil en Puebla. Uno de los propósitos centrales, por no decir el principal, era la defenestración de Gustavo Díaz Ordaz, cuyo nombre luce en una de los bulevares más transitados y conocidos de La Angelópolis.
La organización de luchadores veteranos –la mayoría estudiantes de la Universidad Autónoma de Puebla cuando los hechos acontecieron, aunque también hay algunos que estuvieron matriculados en la Universidad Nacional Autónoma de México en esa época– solicitó formalmente al cabildo que encabeza la presidente municipal, Blanca Alcalá Ruiz, que retirara el nombre del genocida de la rúa ubicada en la zona Dorada.
El jueves 26 de junio de 1968, alrededor de 15 miembros de la Brigada se presentaron en la sesión del máximo órgano colegiado en la ciudad y entregaron en manos de la alcaldesa la solicitud, que estuvo acompañada de una serie de firmas de un grupo de universitarios y de actores políticos, entre ellos Francisco Fraile García, ex líder estatal del Partido Acción Nacional (PAN), ex candidato al gobierno del estado y representante popular del partido derechista.
El regidor del Partido de la Revolución Democrática, Jaime Cid Monjaraz fue en ese episodio el encargado de defender la solicitud. Argumentó que los criterios de tratados y leyes internacionales en materia de derechos humanos y democracia sobraban para considerar al presidente nacido en Chalchicomula de Sesma como un genocida.
Las reacciones no se hicieron esperar. Los regidores panistas, con Pablo Montiel Solana a la cabeza, y algunos del PRI, como Humberto Vázquez Arroyo, se desgarraron las vestiduras, hicieron una apología rabiosa del asesino de estudiantes, con la argucia de que defenestrarlo sólo abriría heridas del pasado que habían costado mucho tiempo y esfuerzo lograr.
Al final, la petición no prosperó y el 2 de octubre de 1968 La Brigada del 68 –que a lo largo del año organizó conferencias, mesas de debate, presentaciones de libros y hasta una fiesta– organizó una marcha por el bulevar Díaz Ordaz, en la que hubo una nutrida participación de jóvenes y sobre la nomenclatura de la vía colocó la leyenda Boulevard Mártires de 1968.

La flama

El ayuntamiento de la Angelópolis concedió un espacio para lo que será el Parque Cultural Movimiento Estudiantil de 1968, cuyo diseño fue encargado al arquitecto Roberto Rincón Burguete, quien ha concebido el sitio como un espacio que incentive la participación de los vecinos en actos culturales de carácter público.
Rincón Burguete mostró ayer planos del proyecto a los medios de información, acompañado de varios integrantes de la Brigada del 68.
Entre la integración del Parque a la zona urbana en la que se ubica, destacará una escultura, a cargo del maestro Joaquín Conde, quien ayer explicó que la figura será una flama que simbolizará la lucha por la libertad y la democracia que emprendieron los estudiantes del 68.
De todas formas, La Brigada del 68 no ha cejado en su propósito de defenestrar a Díaz Ordaz y por eso litiga ante diversas instancias, como la Comisión de Derechos Humanos, a fin de reunir más pruebas de su calidad de genocida.

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